Cruz



 


Back Home Up Next


Campaña
Cánticos
Caprichoso
Carácter
Carga
Caridad
Castigo
Caudillos
Cautividad
Ceder
Cena Del Señor
Chismes
Cielo
Codicia
Compañerismo
Compañia Buena
Compañia Mala
Compartir
Compasión
Compensación
Compromiso
Conceptos
Conducta
Confesión
Confiable
Confiando
Confianza
Conocimiento
Conquistar
Consecuencia
Consejo
Consistencia
Contentamiento
Contraste
Conveniencia
Conversión
Convicción
Cooperación
Corazón
Costo
Cristianismo
Críticas
Crucifixión
Cruz
Culpar
Culto
Curación

 

JESUS EXPIRA EN LA CRUZ

Delante de la cruz los ojos míos,
Quédenseme, Señor, así mirando,
Y, sin ellos quererlo, estén llorando
Porque pecaron mucho y están fríos.

Y estos labios que dicen mis desvíos
Quédenseme, Señor, así cantando,
Y, sin ellos quererlo, estén orando
Porque pecaron mucho y son míos.

Y así con la mirada en vos prendida,
Y así con la palabra prisionera,
Como la carne a vuestra cruz asida,

Quédenseme, Señor, el alma entera,
Y así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así, cuando queráis, me muera.

 

CRISTO SUBIÓ A SU TRONO POR MEDIO DE LA CRUZ

Dice el Doctor Guthrie: "Hay coronas usadas por los monarcas cuyo valor no sería posible calcular. El precio pagado por las joyas es lo de menos importancia. Esas coronas costaron miles de vidas y ríos de sangre humana; pero en nuestra estimación la corona de Cristo es de más valor que todas las demás en conjunto. Cristo llegó a ser Rey en su muerte. Se humilló más que todos. Llegó a su reino por la puerta de la tumba y ascendió a su trono por medio de los escalones de la cruz.

 

LA CRUCIFIXION COMPRENDIDA

Una niña en una escuela misionera estaba sentada en la primera banca; y cuando la directora narraba cómo clavaron a Jesús en la cruz, las lágrimas llenaron sus ojos, y se levantó y salió. Por la tarde volvió sonriente, y la directora le preguntó: --María, ¿a dónde fuiste esta mañana?

Ella contestó: --¡Oh, maestra! No pude contenerme cuando usted nos habló de la crucifixión de Jesús, porque me sentía culpable de haber ayudado a clavarlo allí; salí de la escuela, me arrodillé y dije a Jesús que mis pecados habían ayudado a clavarlo en la cruz; y le rogué que me perdonase por haber ayudado a los demás a matarlo, que me sentía muy triste por esto. ¡Y ahora me siento feliz!