Cielo


 


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Lista de ilustraciones sobre el Cielo:

  1. EL CISNE Y LA GRULLA

  2. OBELISCO ABANDONADO

 

EL CISNE Y LA GRULLA

Hay una leyenda antigua acerca de un cisne y una grulla.  El maravilloso cisne aterrizó a las orillas del agua donde estaba la grulla buscando caracoles.  Por unos momentos la grulla miraba al cisne con asombro y luego le preguntó:  “¿Oye, y de dónde vienes?”

“Vengo del cielo”, contesta el cisne.

“¿Y dónde está el cielo?”, pregunta la grulla.

“¡El cielo!”, exclama el cisne.  “¡El cielo!  ¿Nunca haz oído del cielo?”  Y el ave maravilloso empieza a describir la grandeza de la eterna ciudad.  La contó acerca de las calles de oro, y las puertas y muros hechos de piedras preciosas…el río de la vida, puro como cristal…el árbol de la vida en cuyas hojas habrá sanidad para las naciones.  En términos elocuentes el cisne intentó describir las multitudes quienes viven en el otro mundo pero sin tener el menor efecto sobre la grulla.

Al final la grulla pregunta, “¿Y habrá caracoles en el cielo?”

“¿Caracoles?”, repite la cisne.  “¡Por su puesto que no!”

“Entonces”, dice la grulla mientras continuaba buscando por sus caracoles cerca de las viscosas orillas del agua, “tu puedes quedarte con tu cielo.  ¡Lo que yo quiero son caracoles!”.

Así somos muchos de nosotros. Las cosas eternales son miles de veces superiores, pero no queremos dejar esos caracoles de nuestra vida.  Dios, ayúdanos desear las cosas eternales.

 

OBELISCO ABANDONADO

Tendido en su cama en la cantera de Aswam en el Sur de Egipto está un obelisco que nunca fue terminado. Allí ha permanecido, en su estado presente, por varios miles de años. Se cree ser el trabajo del Faraón "Thothmes III, lo que hubiera sido el obelisco más alto jamás construido. Mide (14 x 14 pies en la base, y su peso estimado es de 1170 toneladas. ¿Cómo es que nunca alcanzó la gracia de un templo egipcio, o que nunca adornó una ciudad moderna? Porque, después que los hombres trabajaron en el por un tiempo y le dieron forma a tres de sus lados, un defecto fue encontrado en él. Por lo tanto, fue abandonado como impropio para la posición que iba a ocupar. Es una hermosa pieza de granito, pero defectuosa.

Los egipcios no quisieron poner un obelisco defectuoso ante uno de sus templos. Asimismo el Dios viviente ha decretado que nada inmundo, nada defectuoso, nada pecaminoso, jamás entrará en el cielo: así que todos los hombres en su estado natural quedan excluidos. Un predicador dijo, "No hay un hombre justo sobre esta tierra que haga el bien y no peque." Pero por la muerte y resurrección de Uno que es sin defecto y perfecto en todo, el hombre pecaminoso puede ser limpiado de todo pecado y tener un lugar en el cielo.