Codicia



 


Back Home Up Next


Campaña
Cánticos
Caprichoso
Carácter
Carga
Caridad
Castigo
Caudillos
Cautividad
Ceder
Cena Del Señor
Chismes
Cielo
Codicia
Compañerismo
Compañia Buena
Compañia Mala
Compartir
Compasión
Compensación
Compromiso
Conceptos
Conducta
Confesión
Confiable
Confiando
Confianza
Conocimiento
Conquistar
Consecuencia
Consejo
Consistencia
Contentamiento
Contraste
Conveniencia
Conversión
Convicción
Cooperación
Corazón
Costo
Cristianismo
Críticas
Crucifixión
Cruz
Culpar
Culto
Curación


Lista de ilustraciones sobre la Codicia:

  1. El león y la liebre

  2. LA ANCIANA Y EL CIRUJANO

 

El león y la liebre

Sorprendió un león a una liebre que dormía tranquilamente. Pero cuando estaba a punto de devorarla, vio pasar a un ciervo. Dejó entonces a la liebre por perseguir al ciervo.

Despertó la liebre ante los ruidos de la persecución, y no esperando más, emprendió su huída.

Mientras tanto el león, que no pudo dar alcance al ciervo, ya cansado, regresó a tomar la liebre y se encontró con que también había buscado su camino a salvo.

Entonces se dijo el león:

-- Bien me lo merezco, pues teniendo ya una presa en mis manos, la dejé para ir tras la esperanza de obtener una mayor.

Si tienes en tus manos un pequeño beneficio, cuando busques uno mayor, no abandones el pequeño que ya tienes, hasta tanto no tengas realmente en tus manos el mayor.

Fábula de Esopo

 

LA ANCIANA Y EL CIRUJANO

Una anciana ciega pactó con un cirujano, que si la curaba de los ojos le daría una fuerte suma en recompensa. Empezó la cura con frecuencia de parte del doctor; pero aprovechando éste la ceguera de la paciente se llevaba cada día algún objeto de los bienes de la enferma. Se curó ésta al fin, y cuando el cirujano pidió su paga, no sólo se negó la vieja a dársela, sino que le citó ante los jueces. Allí el doctor exhibió las pruebas terminantes de su reclamación; mas la ciega dijo con calma: Les juro, señores, que estoy más ciega que antes; pues desde que este hombre dice que me ha curado, no veo ninguno de los muebles y objetos que había en mi casa.

Moraleja: La codicia deja siempre contra los perversos las pruebas de su delito.