Alabanza



 


Back Home Up Next


Abandono
Abnegación
Aborto
Abuso
Accidente
Aceptación
Actitud
Actividad
Acusación
Admiración
Adopción
Adulación
Adversario
Adversidad
Advertencia
Agradecimiento
Agua Inagotable
Águila
Ajustamiento
Alabanza
Alcohol
Alegria
Aliados
Aliento
Alimento Espiritual
Amargura
Amigo
Amistad
Amonestación
Amor
Analizar
Ancianos
Anhelos
Ánimo
Anuncio
Apariencias Falsas
Apatía
Aplicación (Buena)
Aplicación (Mala)
Apreciar
Arrebatamiento
Arrepentimiento
Asistencia
Asociaciones
Astucia
Ateísmo
Avaricia
Aves
Avivamiento
Ayuda
Ayuno

 

UN BUEN AYUDANTE DE JESUS

Hace más de doscientos años los cristianos no tenían bonitos himnos como los tenemos ahora. Todo lo que existía, en cuando a canto se refiere, eran algunas malas versiones de los Salmos e himnos mal arreglados.

Un muchacho que siempre asistía a los cultos salía disgustado de los himnos, hasta que un día fue y le dijo a su padre:

- Padre, ¿por qué cantan himnos tan feos en el templo?

- Si no te gustan -le contestó duramente el padre-, escribe otros mejores.

Isaac Watts, que así se llamaba el muchacho, no se disgustó sino que ese mismo día escribió un himno y lo llevó para que lo cantaran en la Iglesia. El himno gustó tanto, que rogaron al muchacho que escribiera otros, a lo cual él accedió gustoso, Escribía himnos cada vez que sentía deseos de hacerlo, y continuó escribiendo durante toda su vida. Uno de los himnos más hermosos que escribió y que se ha traducido a muchos idiomas es: "Al Contemplar La Excelsa Cruz". Otro de sus hermosos himnos es: "Dominará Jesús el Rey".

Este muchacho, a los siete años estudiaba gramática y latín; a los nueve aprendió el griego; a los diez el francés; y a los trece el hebreo. A los quince aceptó a Cristo como su Salvador y a los veinticuatro predicó el primer sermón y continuó predicando y escribiendo himnos hasta una edad avanzada, pues murió a los setenta y cuatro años de edad.

Que la vida de este gran siervo de Dios pueda servir de ejemplo a todos los niños, y que entreguen su vida al Señor ahora que están en la flor de la vida, pues quién sabe cuántos irán a ser personajes distinguidos en la obra del Señor como lo fue Isaac Watts.