Satanás

 
 

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Lista de ilustraciones sobre Satanás:

  1. EL PERRITO ESCANDALOSO

  2. CARTA DE SATANÁS

  3. ATAQUE FINAL DE SATANÁS

 

EL PERRITO ESCANDALOS

Cuando yo era niño, en la granja mi papá, mi hermano y yo solíamos visitar la granja del vecino para compartir productos y labores. El vecino tenía un pequeño perro escandaloso que me asustaba mucho. Cuando salía corriendo, mi papá y mi hermano no huían, pero yo sí. ¡Adivinen a quién correteaba el perrito! En una ocasión, escapé subiéndome a la camioneta mientras el perrito me ladraba desde abajo.

Todos los demás se daban cuenta que el perrito no tenía poder sobre mí, salvo el que yo le concedía. Además, no tenía ningún poder innato de echarme hasta arriba de la camioneta; era mi creencia la que me subía allí. Ese perro me controlaba al usar mi mente, mis emociones, mi voluntad y mis músculos, los cuales estaban motivados por temor. Finalmente me armé de valor y bajé con un brinco de la camioneta, le eché una piedrita al perro… y para sorpresa mía, ¡corrió!

Satanás es como el perro escandaloso: engaña a las personas para que le teman más a él que a Dios. El poder de Satanás está en la mentira, y cuando su mentira se expone con la verdad, sus planes se deshacen.   - Neil T. Anderson, "Rompiendo Las Cadenas", p. 27

 

CARTA DE SATÁNAS.

Te vi ayer cuando comenzabas tus tareas diarias. Te levantaste sin ni siquiera orar a tu "Dios". En todo el día no hiciste nada de oración; de hecho, ni recordaste bendecir tus alimentos. Eres muy desagradecido con tu Dios, y eso me gusta de ti. También me agradaba la enorme flojera que demuestras siempre en lo que se refiere a tu crecimiento cristiano. Rara vez lees la Biblia y cuando lo haces estás cansado. Oras muy poco y muchas veces recitas palabras que no meditas.

Por cualquier pretexto llegas tarde o faltas a tus reuniones de formación. ¿qué decir de tus quejas?, al cooperar en la evangelización o diezmo. Todo eso es útil para mí. No puedo describirte como me alegra que en todo éste tiempo en que estás siguiendo a tu Dios, no hayas cambiado tu manera de comportarte.

Tantos años, y sigues como al principio, crees que no tienes nada que cambiar. Me encantas. Recuerda que tú y yo hemos pasado muchos años juntos, y aún te detesto. Es más, te odio porque odio a tu Padre. Solamente te estoy usando para molestarlo. Él me echa del Cielo y yo voy a utilizarte mientras pueda para vengarme de Él. Mira ignorante, tu eres tan idiota que me has cedido tu existencia y yo voy a hacer que vivas un verdadero infierno en vida.

Aún estaremos juntos doblemente, y esto realmente va a dolerle a tu Dios. Con tu cooperación voy a mostrar quien realmente es el que gobierna tu vida. Con todos los momentos rendidos que nos hemos pasado. Hemos disfrutado juntos muchas películas XXX, y ¿qué decir de las veces que hemos ido a los "espectáculos artísticos en vivo?" Aquel día de tu debilidad con aquella persona simpática, ¡que bien nos la pasamos!. Pero más me agrada que no te arrepientes, sino que reconoces que eres joven y tienes derecho a gozar la vida, piensas que solo eres cuerpo y no tienes un alma que guardar para la eternidad. No hay duda: eres de los míos.

Disfruto mucho los chistes colorados que dices, y que escuchas. Te ríes por lo gracioso de ellos, yo me río de ver a un hijo de Dios participando en eso. El hecho es que ambos la pasamos bien. La música, vulgar y de doble sentido que escuchas me encanta. ¿Cómo sabes cuales son los grupos que me gusta escuchar? También disfruto mucho cuando difamas y te revelas contra tu Dios. Me siento feliz cuando te veo bailando y haciendo ese tipo de movimientos que tanto fascinan, ¡cómo lo disfruto! Ciertamente cuando vas y te diviertes sanamente, me desilusionas, pero no hay problema, siempre habrá otra oportunidad.

Hay veces que me haces servicios increíbles cuando das malos ejemplos a los niños o cuando les permites que se desvíen de su inocencia, por medio de la televisión o cosas por el estilo. Son tan perceptivos que fácilmente imitan lo que ven. Te lo agradezco mucho. Lo que más me agrada es que rara vez tengo que tentarte, casi siempre caes por tu cuenta.

Buscas los momentos propicios, te expones a situaciones peligrosas; buscas mis ambientes. Si tuvieras algo de sesos cambiarías de ambiente y compañías; recurrirías a la Iglesia y entregarías realmente tu vida al que dices llamar "tu Dios", y aún vivir más el resto de tus años
bajo la guía del Espíritu Santo. No acostumbro enviar este tipo de mensajes, pero eres tan conformista espiritualmente que no creo que vayas a cambiar.

No mal entiendas, aún te odio y no me interesas en lo más mínimo. Si te busco es porque me agrada tu manera de comportarte y hace quedar en ridículo a Jesucristo.

Tu enemigo que te odia. Satanás, o como me quieras llamar.

 

ATAQUE FINAL DE SATANÁS

Pocas horas antes de su muerte, Juan Knox despertó y cuando se le preguntó la causa de un suspiro muy profundo que se le oyó, dijo: “Durante mi frágil vida sostuve muchos altercados y luchas con Satanás; pero ahora ese león rugiente me ha atacado de una manera furiosa y ha usado toda su habilidad para devorarme. Antes, con frecuencia, él había puesto mis pecados ante mis ojos tentándome a desesperar y a ofuscarme con las fascinaciones del mundo; pero con la espada del Espíritu que es La Palabra de Dios, no pudo prevalecer. Ahora me ha atacado de otra manera: esta serpiente astuta se ha esforzado para convencerme de que no merezco del cielo ni las bendiciones eternas por el fiel desempeño de mi ministerio. Pero doy gracias a Dios porque Dios mismo me ha capacitado para vencer y ahuyentar a este enemigo tan fiero”.