Riquezas

 
 

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Riquezas


Lista de ilustraciones sobre las Riquezas:

  1. RICO DESCUIDADO POR SU PASTOR

  2. LOS RICOS ESTÁN EXPUESTOS A GRAN PELIGRO

 

RICO DESCUIDADO POR SU PASTOR

Cierto pastor dijo que en su congregación había un hombre muy rico; que si éste hubiera sido pobre él le habría hablado acerca de la salvación de su alma; pero que él como pastor creía que sería presuntuoso hablarle de eso a dicho rico.  U día uno de los miembros le preguntó al hombre rico: --Señor X, ¿ha aceptado usted al Salvador? Este hombre, conmovido, y con lágrimas en los ojos, respondió: --Agradezco a usted que me haya hecho esta pregunta.  Durante mucho tiempo he estado muy preocupado por esto,  y siempre pensé que el ministro algún día me hablaría de este importante asunto. ¡Oh, cuánto he deseado que me hable de mi Salvador! Si me hubiera hablado, ¡yo podría haber tenido tranquilidad!.

Sigamos el ejemplo del Señor, quien a ricos y a pobres les anunció las buenas nuevas de salvación; imitemos al apóstol, quien dijo: “A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor.  Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio...”.

 

LOS RICOS ESTÁN EXPUESTOS A GRAN PELIGRO

Cierta persona relata lo siguiente: El señor X me conoció porque yo iba al templo de la iglesia a la cual él pertenecía, y en una ocasión le pedí un consejo, y me lo dio.  Después transcurrieron algunos años sin que tuviera yo la oportunidad de verlo.  Un día ese señor vino a mi casa: nos dimos los saludos de costumbre, y después me preguntó si podría hablarme en lo privado, y le dije que  sí. Entramos en un cuarto donde nadie pudiera interrumpirnos.  Cuando ya estábamos a solas me dijo: “He sabido que usted está expuesto a un gran peligro”. Le dije que yo no lo sabía. Enseguida agregó: “Así lo pensaba yo; que no lo sabía usted: por esta razón he venido a verlo. Me dicen que usted se está enriqueciendo...: ¡Cuidado! ¡Está usted en el camino por el cual el diablo algunas veces conduce a millares de personas a la ruina espiritual y los aleja de Dios para siempre!” Siguió hablándome sobre este asunto con tanta solemnidad y sinceridad que me impresionó profundamente.  Cuando mi buen visitante y consejero se despidió de mí, me quedé pensando en lo que habíamos conversado y decidí que haría yo lo posible para que el aumento de mis riquezas no me alejara a Dios, sino más bien para que éstas me acercaron a él y para que con ellas ayudara yo a extender su reino en la tierra.