Protección

 
 

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Lista de Ilustraciones sobre la Protección:

  1. UN JOVEN CLAVADISTA

  2. 26 GUARDIAS BIEN ARMADOS

 

UN JOVEN CLAVADISTA

Un joven que se había criado ateo, estaba tratando de convertirse en un clavadista olimpico. La única influencia religiosa en su vida venía de un amigo cristiano que siempre le estaba predicando. El joven clavadista nunca realmente le prestaba atención a los sermones de su amigo, pero los escuchaba seguido. Una noche el clavadista entró a la alberca que estaba dentro del colegio donde asistía. Todas las luces estaban apagadas, pero el edificio tenía grandes ventanas en el techo y la luna estaba brillando, había suficiente luz para poder practicar. El joven se subió al trampolín más alta y al voltearse de espaldas hacia la alberca, en la orilla de la tabla, y extendiendo sus brazos hacia afuera, observó su sombra en la pared, la sombrea de su cuerpo, estaba en forma de cruz, en vez de echarse el clavado se arrodilló y finalmente le pidió a Dios que entrara en su vida. Mientras este joven estaba allí, una persona de mantenimiento entró y encendió las luces. El agua de la alberca había sido drenada para hacer algunas reparaciones.

 

26 GUARDIAS BIEN ARMADOS

Alguna vez has sentido la imperiosa necesidad de orar por alguien pero has decidido ponerlo en tu lista de "cosas por hacer" y te has dicho: "Oraré mas tarde". O te ha llamado alguien alguna vez y te ha dicho "Necesito que ores por mí, tengo esta necesidad ". Lee la siguiente historia que me fue enviada hace poco, la cual podría cambiar tu forma de pensar con respecto a las oraciones y la forma de orar.

Un misionero en vacaciones contó la siguiente historia cuando visitaba su Iglesia local en Michigan, EU.: " Mientras servía como misionero en un pequeño hospital en el área rural de Africa, cada dos semanas viajaba a la ciudad en bicicleta para comprar provisiones y medicamentos. El viaje era de dos días y debería de atravesar la jungla. Debido a lo largo del viaje, debía de acampar en el punto medio, pasar la noche y reanudar mi viaje temprano al siguiente día. En uno de estos viajes, llegue a la ciudad donde planeaba retirar dinero del banco, comprar las medicinas y los víveres y reanudar mi viaje de dos días de regreso al hospital.

Cuando llegué a la ciudad, observé a dos hombres peleando, uno de los cuales estaba bastante herido. Le curé sus heridas y al mismo tiempo le hablé de Nuestro Señor Jesucristo. Después de esto, reanude mi viaje de regreso al hospital. Esa noche acampé en el punto medio y a la mañana siguiente reanude mi viaje y llegué al hospital sin ningún incidente.

Dos semanas más tarde repetí mi viaje. Cuando llegué a la ciudad, se me acerco el hombre al cual yo había atendido en mi viaje anterior y me dijo que la vez pasada, cuando lo curaba, el se dio cuenta que yo traía dinero y medicinas. Él agregó: " Unos amigos y yo te seguimos en tu viaje mientras te adentrabas en la jungla, pues sabíamos que habrías de acampar.  Planeábamos matarte y tomar tu dinero y medicinas. Pero en el momento que nos acercamos a tu campamento, pudimos ver que estabas protegido por 26 guardias bien armados".

Ante esto no pude mas que reír a carcajadas, y le aseguré que yo siempre viajaba solo. El hombre insistió y agrego: "No señor, yo no fui la única persona que vio a los guardias armados, todos mis amigos también los vieron, y no solo eso sino que entre todos los contamos".

En ese momento, uno de los hombres en la Iglesia se puso de pie, interrumpió al misionero y le pidió que por favor le dijera la fecha exacta cuando sucedió ese hecho. El misionero les dijo la fecha y el mismo hombre le dijo la siguiente historia. "En la noche de tu incidente en Africa, era de mañana en esta parte del mundo, y yo me encontraba con unos amigos preparándome para jugar golf. Estábamos a punto de comenzar, cuando sentí una imperiosa necesidad de orar por ti, de hecho, el llamado que el Señor hacía era tan fuerte, que les llamé a algunas personas de nuestra congregación que se reunieran conmigo en este santuario lo más pronto posible."

Entonces, dirigiéndose a la congregación le dijo: "todos los hombres que vinieron en esa ocasión a orar, ¿podrían por favor ponerse de pie?" Todos los hombres que habían acudido a orar por él se pusieron de pie, el misionero no estaba tan preocupado por saber quienes eran ellos, mas bien se dedico a contarlos a todos. . .. . . . . en total 26 hombres.