Tentación

 
 

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Lista de ilustraciones sobre la Tentación:

  1. EL VALOR DE UNA BUENA ILUSTRACIÓN

  2. LA TENTACIÓN  SIGUE A LAS BENDICIONES

  3. LA TRAMPA DE CONEJOS

 

EL VALOR DE UNA BUENA ILUSTRACIÓN

Una vez estuve dirigiendo cultos de avivamiento en el campo, en un lugar del Estado de Missouri, EE. UU. De A. Un domingo hubo una congregación muy grande porque se había anunciado que se serviría una comida bajo los árboles que había alrededor del templo.  Mucha gente vino trayendo su comida y había muchas cosas que distraían la atención de toda la gente y no hacían caso de la predicación de aquella mañana.  Me sentí chasqueado y resolví retirarme de aquel lugar a un bosque que no estaba muy lejos del templo.  Me fui sin comer nada.  Por la tarde íbamos a tener otro culto, y durante una hora o dos me quedé orando.   Cuando tuve que regresar para predicar pasé muy cerca de donde estaba un ganado,  y vi un borrego que había metido los cuernos entre las mallas del cercado de alambre y no podía libertarse.  Me acerqué para libertarlo: para el efecto tuve que agarrarlo por los cuernos, torcer su pescuezo y moverle la cabeza hacia un lado y hacia otro.  El pobre animal estaba asustado, seguramente sufría algunos dolores, y hacía por libertarse de mí; pues, naturalmente, no entendía que yo era su libertador, su benefactor.  Suspendí un poco mi trabajo porque ya estaba yo un poco cansado; pero principalmente por lo testarudo del animal.  Reanudé mi tarea al fin logré libertar al borrego.   Me fui al templo pensando en esto, y me  sentí impulsado a emplear en la predicación este incidente. Así lo hice.  Todo el mundo estuvo atento, y pude predicar de una manera eficaz que dio buen resultado.  Empleé la parábola del borrego, hice algunas aplicaciones, y estoy seguro de que hasta el día de hoy muchos recuerdan  esa parábola.

 

LA TENTACIÓN  SIGUE A LAS BENDICIONES

Como un pirata  acomete a un buque  cargado de riquezas, así Satanás asalta a un alma que ha sido cargada de bendiciones espirituales, para robárselas.  El diablo siente envidia cuando ve que un alma está gozando de las bendiciones de Dios.  El traje de colores de José despertó la envidia de sus hermanos y éstos conspiraron contra él.

 

LA TRAMPA DE CONEJOS

En las heladas regiones de la América del Norte un indio hacía un caminito por entre la nieve, y además hacía otra cosa con unas ramas de abeto.

--¿Qué estás haciendo? –le preguntó un amigo que acertó a pasar por ese lugar.

--Una trampa para conejos –respondió el indio.

--Pero, ¿dónde está la trampa?

--Ah, --respondió el indio sonriente.  –La trampa no la pondré sino hasta dentro de dos semanas.  Primero arreglo el caminito de modo que los conejos se acostumbren a él.  Por ejemplo, hoy por la noche vendrán y tendrán temor de pasar por el caminito; pero mañana se acercarán más, y poco tiempo después uno de ellos lo cruzará, después caminará por él.  Pocas noches después se familiarizarán con el camino y lo usarán frecuentemente sin ningún temor.  Entonces pondré la trampa en medio, entre las ramas... después comeré conejo todos los días.

--Ya veo –contestó el amigo pasajero--, estas usando la misma táctica que Satanás usa con los cristianos: Primero los atrae a algo que da la impresión de que “no es malo ni bueno”, y cuando adquieren confianza él los atrapa y los destruye.